viernes, 4 de marzo de 2016

Sigamos jugando, sigamos disfrutando...


El mundo de la maternidad es complicado pero a la vez maravilloso. Los buenos momentos con los peques compensan las dificultades que se van encontrando. Sus sonrisas y miradas cómplices superan cualquier obstáculo. Eso en el hogar. Pero vivimos, lamentablemente, en una sociedad en la que, en lugar de fomentar la crianza de los hijos, parece 'castigar' a las familias.

En España tenemos una baja maternal/paternal ridícula. Así, si atendemos las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) los bebés deben recibir lactancia materna, como mínimo hasta los 6 meses, cuando en nuestro país el permiso maternal es de 16 semanas y la paternal 2 semanas (aunque depende de convenios laborales, puede haber algún día más). En el caso de un parto múltiple (mellizos, por ejemplo) esa baja se amplía a 2 semanas más para la madre. Algo totalmente incomprensible y ridículo porque cuando nacen dos bebés a la vez, los gastos también se multiplican, así como el tiempo para atenderlos.  



Muchas mamás alargan esa baja con días de lactancia acumulada, que suele estar en torno a los 12 días, depende del número de horas que trabaje la madre. En este caso, sí serían 12 días por cada bebé. Luego también se pueden añadir las vacaciones pendientes.

Así se van agotando los días y las semanas, y llega el momento de la reincorporación al trabajo. Si se quiere seguir con el/los bebé/s la única opción es solicitar una excedencia (que se puede hacer hasta que el niño cumpla los 3 años), eso sí, sin percibir ni un solo euro, ni paro, ni ayuda de ningún tipo.



En mi caso, cuando tuve el primer hijo y después de agotar todas las opciones volví al trabajo y a él no tuve más remedio que llevarlo a la guardería con 5 meses. Ahora, cuando va a cumplir 3 años se ven las cosas con otra perspectiva y a él se le ve feliz, le encanta ir a la guardería, donde disfruta, aprende, juega y se sociabiliza. Pero en su día fue muy duro interrumpir, aunque sólo fuera por unas horas, ese vínculo tan fuerte que manteníamos.



Ahora, con los mellizos veo las cosas de distinta manera y después de apurar todas las opciones, he decidido pedir una excedencia de unos meses. Esta vez quiero seguir disfrutando durante más tiempo de ellos, jugamos, reímos, también lloramos... pero lo hacemos todos juntos y en casa somos muchos ahora para sociabilizarnos.

Ha sido una decisión muy difícil de tomar, porque realmente quien me conoce sabe que me apasiona mi trabajo, es más, no lo veo como un trabajo, porque tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta que es: la comunicación y la radio. Sin embargo, ahora hay unas personitas que me necesitan mucho más (y yo a ellas), que sé que el tiempo pasa demasiado rápido y cuando menos lo espere ellos no necesitarán tanto de mamá.



Ojalá las cosas cambien y mis hijos puedan disfrutar de más derechos y oportunidades si algún día deciden formar una familia. Deseo con toda mi alma que algún día, no muy lejano, tener un bebé no suponga tantos escollos y se valore como se merece. Porque es triste decirlo, pero la sensación es que parece que esta sociedad penaliza a las madres por el simple hecho de serlo. No existe la conciliación laboral y familiar, de la que se habla mucho, pero por la que no se hace nada de nada. O eres madre, o eres trabajadora y eso sí, siempre perfecta!




Espero que todo esto cambie, pero también es lamentable como las personas que están en lugares de responsabilidad y podrían cambiar esta situación, no hacen sino agudizarla aún más, como los conocidos casos de políticas o famosas que se incorporan al trabajo si tan siquiera cumplir la baja maternal, si queremos cambiar las cosas, ellas que son visibles al resto de la sociedad, deben practicar con el ejemplo.

Yo al menos, seguiré poniendo mi granito de arena, para que esto cambie, todo sea por nuestros pequeños, ellos son nuestro futuro. Y como alguien dijo: "Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro".


viernes, 4 de diciembre de 2015

Dos no es igual que uno, ni tres es lo mismo que dos

Sé que no soy muy buena en matemáticas, pero sé que dos no es igual a uno, ni tres a dos, hasta ahí llego... ;-) . Pero si lo trasladamos al mundo de los bebés, esta premisa cobra aún más sentido.

Cuando tienes un bebé, al comienzo, todo te parece demasiado complicado, hay situaciones que pueden desbordarte y no saber cómo afrontarlas. Sin embargo, una vez ha pasado un tiempo, miras atrás y aquello no te parecía tan difícil. 






Los bebés precisan de mucho cariño, atención, paciencia y, sobre todo, de que aprendamos a escucharles. Sí, sí eso he dicho, a escucharles. Porque aunque no puedan hablar, sí pueden expresarnos mucho con sus gestos, llantos, balbuceos, gemidos, movimientos... y hemos de aprender a interpretarlos. Desde luego, también es fundamental nuestro instinto y aunque escuchemos los consejos de la gente de nuestro entorno, nadie como sus padres para poder entenderlos y saber lo que necesitan en cada momento; de ahí que tenemos que dejarnos guiar por nuestra intuición.

La experiencia, dice el refrán, es un grado y cuando tienes un segundo bebé, no lo vives con tanta incertidumbre y temores, ya que juegas con la ventaja de haber pasado por esa situación, aunque también es cierto que cada uno puede tener muy diferentes comportamientos.








En nuestro caso, la cosa se complicó mucho más al ser el segundo un embarazo de mellizos. Por lo tanto, si uno no es lo mismo que dos, tres no es igual que dos. Los cambios de pañal, las tomas, sacar los mocos, los llantos, los desvelos, los dolores de tripa, la fiebre, etc. se multiplican por dos, o incluso por tres, en nuestro caso, ya que el mayor tiene dos años. Incluso tenemos tres tallas diferentes de pañales: la dos, la tres y la cinco.

Sin embargo, también lo bueno se multiplica, como sus maravillosas sonrisas, sus enternecedoras miradas, cuando te agarran fuerte con sus manitas, los descubrimientos diarios que realizan,... . Sin duda eso es lo mejor, aunque el trabajo sea el doble, también tiene una doble recompensa.







En casa ya nos vamos acostumbrando a este cambio tan radical en nuestras vidas, sin embargo, la sociedad no se adapta a las situaciones familiares que se puedan crear actualmente, careciendo totalmente de una sensibilidad absoluta hacia la protección de los más pequeños. Aquí tendría cabida temas como la baja maternal/paternal y ayudas a familias numerosas. En definitiva, lo que se viene llamando la conciliación laboral, que lamentablemente es algo inexistente en este país, pero de este tema ya hablaré en otro post.

Asimismo, es indispensable una cobertura total de la sanidad destinada a los más pequeños; en este caso me refiero a la falta de pediatras en muchos centros de salud, entre ellos el lugar donde vivimos, donde de manera periódica queda vacante la plaza y no se cubre durante meses, en un sitio en el que hay cerca de un  millar de menores, al parecer por falta de especialistas.

También me refiero al tema de la financiación de las vacunas. Este año, por ejemplo, se ha incluido la financiación de la vacuna Prevenar, que previene de la bacteria del neumococo, que provoca enfermedades como neumonía o meningitis. Sin embargo, ha entrado en escena, -y con mucha fuerza- otra vacuna, que no está financiada y que previene otro tipo de meningitis: la vacuna meningococo B (Bexsero). Desde el pasado 1 de octubre se comercializa en las farmacias españolas, pero tal ha sido la demanda que han quedado agotadas y no se podrá adquirir hasta junio de 2016. Y eso que no es barata, tiene un precio de 106,15 euros y precisa de varias dosis dependiendo de la edad del bebé o niño.

La meningitis b es una enfermedad grave, pero al parecer poco frecuente, según luciamipediatra.com "La incidencia en España es de 0,77 casos por cada 100.000 personas y por año. Las tasas más altas correspondieron a los menores de 5 años (13 casos por 100.000 para los menores de un año y 4,3 casos por 100.000 en el grupo de 1 a 4 años). Para hacernos una idea, en 2011 se registraron 304 casos, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que tiene un 10% de mortalidad. (...)  y un riesgo de secuelas permanentes del 20-30% entre los supervivientes (sordera, amputaciones, hidrocefalia, insuficiencia renal)". Tenéis más información sobre este tema en: http://www.mipediatraonline.com/vacuna-del-meningococo-b/ y http://www.tuenfermera.net/vacuna-meningitis-b/

Esta nueva vacuna, como decía, no está financia y ha entrado a formar parte del calendario de vacunas de los más pequeños; está recomendada pero es a libre elección de los padres, algo que nos pone en una situación muy complicada, sobre todo, para los que carecen de recursos o los que tienen familia numerosa.

En nuestro caso, con dos bebés de cuatro meses y un niño de dos años y medio, supone una cantidad desorbitada, sobre todo cuando estamos hablando de la salud de los menores. Como decía al principio de este post, tampoco en este caso dos es igual a uno, ni tres a dos. La salud y el bienestar de nuestros hijos debe ser lo primero y no se entiende que en temas como éste no haya una apuesta clara por la protección de los pequeños. 

Estoy segura de que hay muchas opciones para poder financiar esta vacuna o hacer un sistema de copago para las familias que tengan más de un hijo. Al fin y al cabo, ellos son nuestro futuro y a ellos debemos cuidar por encima de todo.





martes, 6 de octubre de 2015

Por qué 'Que el mundo se pare que yo me bajo'

‘Que el mundo se pare que yo me bajo’ es una frase que puede resumir bastante bien la sensación que tuve el día que me comunicaron que iba a tener mellizos. Era un doble sentimiento, por un lado de preocupación porque ya tenía un bebé que en ese momento tenía un año y nueve meses y por otro, una alegría inmensa de tener dentro de mí a dos personitas.

Hoy cumplen tres meses y desde que conocimos de su existencia ha sido un ir y venir de sensaciones, muchas desbordantes pero tengo que decir que la mayoría muy buenas.

En este espacio, pretendo dar cabida a muchas de esas sensaciones y poder compartirlas con personas que se encuentren en nuestra misma situación. De repente, nos hemos convertido en familia numerosa, algo que no estaba en nuestros planes, pero que ahora nos hace enormemente felices. Una situación que ha hecho que tengamos que replantearnos muchas cosas e introducir cambios en nuestras vidas, desde comprar un nuevo coche hasta pensar en trasladarnos de ciudad.

Ahora han pasado tres meses y parece que han estado con nosotros toda la vida. Soy optimista y miro el lado bueno de las cosas, también tenemos momentos difíciles, pero sólo con verles las caritas a nuestros tres peques, me dan la suficiente fuerza para mirar hacia adelante e intentar, que lo complicado sea más sencillo e ir paso a paso, eso sí disfrutando de cada instante.


Bienvenid@ a este espacio, espero que hayas llegado para quedarte...