El mundo de la maternidad es complicado pero a la vez
maravilloso. Los buenos momentos con los peques compensan las dificultades que se
van encontrando. Sus sonrisas y miradas cómplices superan cualquier obstáculo.
Eso en el hogar. Pero vivimos, lamentablemente, en una sociedad en la que, en
lugar de fomentar la crianza de los hijos, parece 'castigar' a las familias.
En España tenemos una baja maternal/paternal ridícula. Así,
si atendemos las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud)
los bebés deben recibir lactancia materna, como mínimo hasta los 6 meses,
cuando en nuestro país el permiso maternal es de 16 semanas y la paternal 2
semanas (aunque depende de convenios laborales, puede haber algún día más). En
el caso de un parto múltiple (mellizos, por ejemplo) esa baja se amplía a 2
semanas más para la madre. Algo totalmente incomprensible y ridículo porque
cuando nacen dos bebés a la vez, los gastos también se multiplican, así como el
tiempo para atenderlos.
Muchas mamás alargan esa baja con días de lactancia
acumulada, que suele estar en torno a los 12 días, depende del número de horas
que trabaje la madre. En este caso, sí serían 12 días por cada bebé. Luego también
se pueden añadir las vacaciones pendientes.
Así se van agotando los días y las semanas, y llega el
momento de la reincorporación al trabajo. Si se quiere seguir con el/los bebé/s
la única opción es solicitar una excedencia (que se puede hacer hasta que el
niño cumpla los 3 años), eso sí, sin percibir ni un solo euro, ni paro, ni
ayuda de ningún tipo.
En mi caso, cuando tuve el primer hijo y después de agotar
todas las opciones volví al trabajo y a él no tuve más remedio que llevarlo a
la guardería con 5 meses. Ahora, cuando va a cumplir 3 años se ven las cosas
con otra perspectiva y a él se le ve feliz, le encanta ir a la guardería, donde
disfruta, aprende, juega y se sociabiliza. Pero en su día fue muy duro
interrumpir, aunque sólo fuera por unas horas, ese vínculo tan fuerte que
manteníamos.
Ahora, con los mellizos veo las cosas de distinta manera y
después de apurar todas las opciones, he decidido pedir una excedencia de unos
meses. Esta vez quiero seguir disfrutando durante más tiempo de ellos, jugamos,
reímos, también lloramos... pero lo hacemos todos juntos y en casa somos muchos
ahora para sociabilizarnos.
Ha sido una decisión muy difícil de tomar, porque realmente
quien me conoce sabe que me apasiona mi trabajo, es más, no lo veo como un
trabajo, porque tengo la suerte de dedicarme a lo que me gusta que es: la
comunicación y la radio. Sin embargo, ahora hay unas personitas que me
necesitan mucho más (y yo a ellas), que sé que el tiempo pasa demasiado rápido
y cuando menos lo espere ellos no necesitarán tanto de mamá.
Ojalá las cosas cambien y mis hijos puedan disfrutar de más
derechos y oportunidades si algún día deciden formar una familia. Deseo con
toda mi alma que algún día, no muy lejano, tener un bebé no suponga tantos
escollos y se valore como se merece. Porque es triste decirlo, pero la
sensación es que parece que esta sociedad penaliza a las madres por el simple
hecho de serlo. No existe la conciliación laboral y familiar, de la que se
habla mucho, pero por la que no se hace nada de nada. O eres madre, o eres
trabajadora y eso sí, siempre perfecta!
Espero que todo esto cambie, pero también es lamentable como las personas que están en lugares de responsabilidad y podrían cambiar esta situación, no hacen sino agudizarla aún más, como los conocidos casos de políticas o famosas que se incorporan al trabajo si tan siquiera cumplir la baja maternal, si queremos cambiar las cosas, ellas que son visibles al resto de la sociedad, deben practicar con el ejemplo.





