Sé que no soy muy buena en matemáticas, pero sé que dos no es igual a uno,
ni tres a dos, hasta ahí llego... ;-) . Pero si lo trasladamos al mundo de los
bebés, esta premisa cobra aún más sentido.
Cuando tienes un bebé, al comienzo, todo te parece demasiado complicado, hay
situaciones que pueden desbordarte y no saber cómo afrontarlas. Sin embargo,
una vez ha pasado un tiempo, miras atrás y aquello no te parecía tan difícil.
Los bebés precisan de mucho cariño, atención, paciencia y, sobre todo, de
que aprendamos a escucharles. Sí, sí eso he dicho, a escucharles. Porque aunque
no puedan hablar, sí pueden expresarnos mucho con sus gestos, llantos,
balbuceos, gemidos, movimientos... y hemos de aprender a interpretarlos. Desde
luego, también es fundamental nuestro instinto y aunque escuchemos los consejos
de la gente de nuestro entorno, nadie como sus padres para poder entenderlos y
saber lo que necesitan en cada momento; de ahí que tenemos que dejarnos guiar
por nuestra intuición.
La experiencia, dice el refrán, es un grado y cuando tienes un segundo bebé,
no lo vives con tanta incertidumbre y temores, ya que juegas con la ventaja de
haber pasado por esa situación, aunque también es cierto que cada uno puede tener
muy diferentes comportamientos.
En nuestro caso, la cosa se complicó mucho más al ser el segundo un embarazo
de mellizos. Por lo tanto, si uno no es lo mismo que dos, tres no es igual que
dos. Los cambios de pañal, las tomas, sacar los mocos, los llantos, los
desvelos, los dolores de tripa, la fiebre, etc. se multiplican por dos, o
incluso por tres, en nuestro caso, ya que el mayor tiene dos años. Incluso
tenemos tres tallas diferentes de pañales: la dos, la tres y la cinco.
Sin embargo, también lo bueno se multiplica, como sus maravillosas sonrisas,
sus enternecedoras miradas, cuando te agarran fuerte con sus manitas, los
descubrimientos diarios que realizan,... . Sin duda eso es lo mejor, aunque el
trabajo sea el doble, también tiene una doble recompensa.
En casa ya nos vamos acostumbrando a este cambio tan radical en nuestras
vidas, sin embargo, la sociedad no se adapta a las situaciones familiares que
se puedan crear actualmente, careciendo totalmente de una sensibilidad absoluta
hacia la protección de los más pequeños. Aquí tendría cabida temas como la baja
maternal/paternal y ayudas a familias numerosas. En definitiva, lo que se viene
llamando la conciliación laboral, que lamentablemente es algo inexistente en
este país, pero de este tema ya hablaré en otro post.
Asimismo, es indispensable una cobertura total de la sanidad destinada a los
más pequeños; en este caso me refiero a la falta de pediatras en muchos centros
de salud, entre ellos el lugar donde vivimos, donde de manera periódica queda
vacante la plaza y no se cubre durante meses, en un sitio en el que hay cerca
de un millar de menores, al parecer por falta de especialistas.
También me refiero al tema de la financiación de las vacunas. Este año, por
ejemplo, se ha incluido la financiación de la vacuna Prevenar, que previene de
la bacteria del neumococo, que provoca enfermedades como neumonía o meningitis.
Sin embargo, ha entrado en escena, -y con mucha fuerza- otra vacuna, que no está
financiada y que previene otro tipo de meningitis: la vacuna meningococo B
(Bexsero). Desde el pasado 1 de octubre se comercializa en las farmacias
españolas, pero tal ha sido la demanda que han quedado agotadas y no se podrá
adquirir hasta junio de 2016. Y eso que no es barata, tiene un precio de 106,15 euros y precisa de varias
dosis dependiendo de la edad del bebé o niño.
La meningitis b es una enfermedad grave, pero al parecer poco frecuente,
según luciamipediatra.com "La
incidencia en España es de 0,77 casos por cada 100.000 personas y por año. Las
tasas más altas correspondieron a los menores de 5 años (13 casos por 100.000
para los menores de un año y 4,3 casos por 100.000 en el grupo de 1 a 4 años).
Para hacernos una idea, en 2011 se registraron 304 casos, una
cifra nada despreciable teniendo en cuenta que tiene un 10% de mortalidad.
(...) y un riesgo de secuelas permanentes del 20-30% entre los
supervivientes (sordera, amputaciones, hidrocefalia, insuficiencia
renal)". Tenéis más información sobre este tema en: http://www.mipediatraonline.com/vacuna-del-meningococo-b/
y http://www.tuenfermera.net/vacuna-meningitis-b/
Esta nueva vacuna, como decía, no está financia y ha entrado a formar parte
del calendario de vacunas de los más pequeños; está recomendada pero es a libre
elección de los padres, algo que nos pone en una situación muy complicada,
sobre todo, para los que carecen de recursos o los que tienen familia numerosa.
En nuestro caso, con dos bebés de cuatro meses y un niño de dos años y
medio, supone una cantidad desorbitada, sobre todo cuando estamos hablando de
la salud de los menores. Como decía al principio de este post, tampoco en este
caso dos es igual a uno, ni tres a dos. La salud y el bienestar de nuestros
hijos debe ser lo primero y no se entiende que en temas como éste no haya una
apuesta clara por la protección de los pequeños.
Estoy segura de que hay muchas
opciones para poder financiar esta vacuna o hacer un sistema de copago para las
familias que tengan más de un hijo. Al fin y al cabo, ellos son nuestro futuro
y a ellos debemos cuidar por encima de todo.



